Hay algo diferente en The Bueno que vuelve poliédrica su aparente sencillez como músicos. Una honestidad en la forma de componer, cantar (y responder) que no suena vacía. En Laura, una manera de mostrarse frágil a la vez que poderosa. Con Alfonso, esa sensación de que no te falla. Solo escuchando sus canciones y la forma de expresarse, una sabe que no es el típico grupo de Murcia: las moderneces y los hashtags parecen serles tan ajenos como poco necesarios. Difícil encontrar ausencia de pose en la tan manida escena, ¿verdad? Pues pueblo, abrid la mente y sobre todo el corazón, porque The Bueno promete marcar su camino este año.

Con nuevo disco disponible, la banda de Mar de Cristal se lanza al directo a tocar y quién sabe, puede que con la sorpresa de una nueva formación más grande que amplíe su potencia en el directo. Lo fácil sería que los comparáramos con Tahúres Zurdos  o Joan Osborne, pero en sus canciones hay americana, hay rocknroll, hay noventas, hay Nacha Pop y Neil Young. ¡Qué sabemos nosotras de etiquetas! Toca escuchar y sentir. Hoy hablamos con Laura, su cantante y compositora principal para conocer un poco más este proyecto que es un regalo para la música en la región. Lo podréis comprobar en directo el próximo 21 de septiembre en Café de Alba.

¿Cómo y cuándo empezáis a tocar cada uno y en qué momento os conocéis y os proponéis montar una banda? ¿Cómo han sido esos comienzos hasta editar este primer disco?

En casa siempre ha habido música. Nunca nos entendemos excepto a través de ésta. Es el único lenguaje en el que podemos comunicarnos con calma y consenso. Todos tocamos desde pequeños.

Sé que Alfonso y yo estábamos predestinados a encontrarnos. La putada es que el destino haya tardado tanto en llegar a este escenario presente. Fue de pura casualidad. Yo tenía que cantar en La noche de los museos de Cartagena cuatro temas que había compuesto pero que no tenía grabados, por supuesto. El caso es que, se me ocurrió invitar a un colega a mi local de ensayo de entonces y, éste, trajo a un primo suyo y a otro colega, Alfonso. Esa misma semana, sin ensayar, se subieron al escenario conmigo. No tengo palabras. En ese momento pensé: lo he encontrado. Había química. Los temas fluían. Eso fue en 2014. Y hasta la fecha. Eso sí, tuvimos que esperar casi tres años para meternos a grabar este primer disco. Lo mejor que he hecho en mi vida.

“Prefiero hacer un disco que pasar por terapia” leíamos que comentabais en una entrevista a C’mon. ¿Ese ha sido el objetivo de este disco, servir de revulsivo? ¿Cómo se gesta la composición de este trabajo y cómo decidís editar un LP? 

Yo estaba hundida en la mierda. Así de literal. Arrastraba una depre que fue a peor y toqué fondo. Tanto que casi ni lo cuento. La luz al final del camino fue la posibilidad de grabar unos temas que ya habíamos tocado con la banda primigenia pero que no terminábamos de asentar porque no habían pasado por la mesa de edición. Entonces Alfonso se puso serio, me dijo: Laura, ¡vamos a grabar ya! Empecé a componer temas nuevos y, misteriosamente salió el primero, Bella durmiente, en castellano. Es la canción que abre el LP porque es la que pega el golpe en la mesa: Tú dices que yo no sé hacerlo/no es que no sepa/si tú me enseñas/puede que yo/logre hacerlo. Había gente que no creía en mí, era una manera de decirles, ¡ja! Pero luego me di cuenta de que en realidad el tema lo había escrito para mí misma, porque es una misma la que tiene que creer en sus habilidades y mostrarlas y luchar por ello. Descubrí que con esfuerzo y voluntad se puede salir adelante, incluso en la más oscura situación personal.

 En este disco abrís y cerráis con letras en castellano aunque la mayoría de las canciones se cantan en inglés. ¿Por qué incluir ambas, qué os aporta en la composición y actuación en directo hacerlo de una manera u otra?

Retomando un poco tu pregunta anterior te diré que el disco es como una novela. Se abre con Bella y continúa con el track 2, Black Is Not A Color porque es aquí donde explico cómo estaba mi estado anímico de oscuro por diferentes circunstancias (laborales, familiares, amorosas). Es aquí donde digo: no quiero más la tristeza sin retorno sino una tristeza bien entendida, como parte de la propia naturaleza humana, no como un medio de autodestrucción. Puedo desgranarte el Lp al completo pero prefiero que sea la gente la que note esa progresión hacia la luz que te da la última canción, Septiembre.

“Que si me voy a Barcelona…/ me saco un master…/soy wonderwoman”. A veces escuchamos en la letra de “Barcelona” la descripción exacta de lo perdida que está esta generación y a veces una canción de amor redonda. ¿Os gusta dejar libertad en la interpretación o preferís mandar un mensaje claro? 

 Yo escribo y compongo por pura intuición. Es algo connatural en mí. Si no lo hago me hundo. Siempre son temas que me inquietan, algo que tengo que decir (cantar) porque no entiendo o me descoloca. Claro que estamos muy perdidos. Tenemos demasiadas cosas, vivimos demasiado bien. Pero pensamos poco y, sobre todo, pensamos poco en el otro. El siglo XXI para mí es el siglo de la pérdida completa de toda inocencia. E internet ha sido ese asesino del antifaz. Veo a la generación posterior a la mía terminando posgrados y más posgrados pero leyendo poco, pensando menos, queriendo vivir muy aprisa. Es la obsesión por acumular, incluso a nivel académico. Veo muchas cosas políticamente correctas que a mí no me gustan. Pero yo no soy portavoz de nada, ni siquiera de mí misma. Hay muchísimas cosas acertadas en la generación del 2000. Yo me siento más cómoda en ella. Siempre he pensado que llevo 10 años de retraso en mi línea temporal.

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Portada por Beatriz Pérez Saura (@beamonite)

Laura, lo sentimos mucho pero te hemos olisqueado el facebook :) ¡Y hemos encontrado un baúl de influencias tan jugoso como original! ¿Cómo conviven en tu cabeza Frasier y Susan Sontag, Amphetamine Discharge y Aretha Franklin? ¿Qué importancia tienen vuestros gustos musicales (y literarios, cinéfilos…) en la creación de canciones?

Hubo una frase de D.H. Lawrence que me marcó cuando la leí. Es de su libro Sons and Lovers: Learning is the only distinction to which she thought to aspire. Creo que resume a la perfección el concepto que tengo sobre la creación, la cultura y el arte. Para mí está todo relacionado. Yo de pequeña apenas leía. El cine fue mi catalizador de emociones y el puente que me abrió las puertas de otras artes, especialmente la puerta de la literatura. De hecho pensé que iba a ser la fotografía y el cine los lugares en los que podría desarrollar mis inquietudes. Al final ha sido la música, presente desde el principio.

Para mí el arte es mi religión universal. Aúna lo mejor y lo peor de mi especie. Es contradicción, caos y orden. Es mi biblia y, los creadores que me inspiran mis vírgenes y mis santos. Comulgo con ellos y para ellos. Son mi escuela de la vida.

Parece que lo vuestro es total compenetración como músicos, pero ¿qué es lo mejor y peor de tocar en formato dúo? ¿Os planteáis algún apoyo de banda en futuros trabajos u os sentís más cómodos así, solo los dos? 

Queremos formar banda ya, eso lo tenemos clarísimo. El formato de a dos está bien, tiene su encanto y es muy enriquecedor porque estás prácticamente sola ante el peligro. Es como el desnudo integral de la banda, la esencia; pero las canciones del disco están pensadas para un formato de 4 y eso, personalmente, lo echo mucho de menos. La fuerza de las percusiones es fundamental. Se gana el 200%. Neil Young en acústico mola pero con los Crazy Horse era dinamita. A eso me refiero. Aunque Alfonso con sus guitarras ya es casi media Crazy Horse él solito (risas).

¿Hasta qué punto es difícil para una banda más local abrirse paso en la industria? ¿Afecta ser, por ejemplo, de Murcia, o todo el sistema trata-para bien y para mal- a los artistas emergentes por igual? ¿Es la autoedición una oportunidad o un timo? ¿Qué dificultades habéis encontrado para abriros paso con vuestro trabajo?

Dificultades todas. El público no es consciente de que detrás de un grupo de moda hay toda una estrategia de marketing brutal y casi escandalosa. No creo en la autoedición, por lo menos en nuestro caso. Nosotros sabemos hacer música o, al menos, lo intentamos desde la entraña y el esfuerzo diario. El problema de autoeditarse es que tienes que saber venderte, tener bastante respaldo económico y contactos en el mundillo musical local y nacional. Ninguna de las tres cosas es nuestro fuerte. A mí me asfixia esa endogamia egoísta e injusta pero muy cierta de cerrarte las puertas sin siquiera escucharte. Lo único que nos interesa es tener esa posibilidad de llegar a la gente pero sin estas tres cosas es complicadísimo. Internet es una gran galaxia en donde no sé moverme.

De momento os veremos en directo en Café de Alba. ¿Qué otros planes tenéis en un futuro cercano?

El bolo del 21 de septiembre en el Café de alba es algo muy buscado. Es una sala pequeña con un encanto especial. Pedro, su dueño, es un entusiasta del directo, cuida mucho los detalles previos al show y te hace sentir en casa. Eso lo echo mucho en falta. Más salas donde tocar y más gente con un trato cercano a la vez que profesional. Estamos pendientes de cerrar varios bolos igualmente interesantes, todos por la Región. Hemos hablado con SofarSounds, con una asociación feminista, por supuesto con nuestros chicos de ASTRADE, también  hay algo con la comunidad (ciclo de músicas a pie de calle), con el FICC… Ya estoy adelantando demasiado, porque aún está todo en el aire. Una cosa es segura, vais a vernos muy activos.

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Gracias a Laura y Alfonso

Bandcamp: https://thebueno.bandcamp.com/releases

Ilustración de cabecera:  Mateo Ripoll Planas (@mateuripoll)

Cartel concierto JM Bel (@gb11estudio)