Después de 5 temporadas, algo pasó por la cabeza de Lena Dunham y dijo: hay que ponerle fin a esto. Fue así, de esa manera, apocalíptica, que comenzó la sexta y última temporada de Girls.

 

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Nació para morir. Fue concebida para poner puntos y finales a muchos flecos sueltos, a mucho más que 4 personajes con sus respectivas historias entrecruzadas, un kilombo de peña.
Y el Alma Máter zanjó la serie en muy poco tiempo de un zarpazo: nos casca la maternidad, la de ella, la de su protagonista, como metametáfora del gran berenjenal que es la vida. Toma, en toa la boca.
Así que definitivamente la voy a llamar La Dunham, porque más ego, por muy maravilloso que sea, no cabe por la pantalla del Mac. Y aún me estoy pensando las mayúsculas.
Pero esto se me va de las manos y ya estoy visualizando a Joaquín Reyes caracterizado (me reservo cómo) y chillando a grito pelao: LA DUNHAM.

lena desnuda

Digresiones aparte, los capítulos de la última entrega de Girls desfilan uno tras otro intentando no arrastrar nada del anterior consigo, o por lo menos lo estrictamente necesario para ser reconocido como una serie, por lo que respecto a otras temporadas algo te falta/falla en el paladar cuando llegan los títulos de crédito. Los del final. Ésos.
Como espectadorx, en general se tiene la sensación de asistir a pequeños interludios, una suerte de Cuentos de Nueva York de la treintena. Pero luego viene el gran zasca que, a modo Hara Kiri existencial-natal, su autora se planta con unas cuantas reflexiones de material contundente a modo de diálogos viniendo a decir: crece, todo cambia. Supéralo.

Cuando una, o uno, ( pues es una serie para todxs) empieza a ver Girls se puede sentir, si no en gran parte, medianamente identificado. Empleos precarios, sexo precario, esperanzas precarias, salud mental precaria: vida precaria en una ciudad con el transporte urbano más conocido audiovisualmente del mundo. Y eso que en contadas veces los vemos coger el metro o el taxi.
La precariedad, la inestabilidad, hasta de la propia identidad es el tema central de Girls.
Cierto es que no todo el mundo puede identificarse con estos estandartes de la sociedad líquida, (desde que murió Bauman ahora todo es líquido al igual que ahora todos los sitios donde se come son gastro y algo más), pues hace falta ser blanco-occidental-clasemedia-entrelos20ylos30-franjageneracional-millenials.

LENA ORDENADOR
Como es de suponer, tú, querida lectora, estás inmersa en dicho segmento social si estás leyendo esto, ya que cómo si no has venido a parar a este blog. Las cosas pasan por algo.

Como tenía que pasar, no podía hacerse demasiado tiempo esperar, Lena Dunham ha “feminizado” a Woody Allen en la pantalla pequeña (pero con una dirección en cada temporada más cinematográfica si cabe) con las historias de chicas, y chicos, camino a la treintena, de lleno en la treintena en algunos casos, y para la treintena, en el caso de la mayoría de los espectadores.
Y nos lo hemos pasado bien, mucho, nos hemos reído, vaya que sí, y ahora con el último capítulo sólo tenemos ganas de llorar. Eso, en el caso de que te haya dado tiempo a sacudirte el polvo de la ostia más grande.
Nada es al azar en esta petite morte que nos tenía reservada: la elección de dos únicos personajes que acompañan a Hannah en su primera gran crisis de maternidad no es casual.

Desprovista de todo lo que sobra, el último capítulo abruma en su sobriedad y parece una mala broma que la protagonista tenga que estrenar su “extraña-lograda” maternidad en medio de ninguna parte, donde sólo se oyen los grillos y no los pitidos de los taxis.
Y parece que esos grillos, dicen, en bucle, como un eco: y no hay más, y no hay más…
Esto es lo que hay.

Y encima con Marnie: la más psicópata de todas las “amigas” y la que paradójicamente más esfuerzos hace durante y hasta el final de la serie para que la unión girlie nunca se desvanezca.
Lo cual no es ninguna casualidad, hace falta vivir en un very own private Bavia (o tener rasgos de personalidad psicópata) para no querer aceptar una de las grandes realidades de la vida cuando te despides de la veintena: los amigos, así, en general y por lo general, así en plan tribu-donetes, no son para siempre. O por lo menos la manera de relacionarse ya no será la de siempre.

La madre, por supuesto, no iba a quedarse fuera, ya que la Dunham tiene su complejo de Edipo a flor de piel. Y como buena millenial, la culpa es de los padres, lo loca que estoy me ha venido de fábrica. Entonces su madre le chapa la boca con un Everybody Hurts invertido, sinónimo de aquí todos estamos puteados, deja de mirarte el ombligo. Maja.
Para luego terminar cruzándose con su álter ego adolescente… He ahí el broncón de su santa madre la poseyó. Es entonces que asistimos, impávidas, a la conversión de Hannah.
Hannah: de niña a mujer, podría llamarse este capítulo.
Hannah es por fin, 6 temporadas después, una mujer madura y loca perdida (sí, al mismo tiempo) que parece chillar lo que para nosostrxs, público Made in Spain se parecería bastante al poema de Juan Goytisolo, ése mismo que se terminó suicidando, y que decía así:

Tú no puedes volver atrás,
porque la vida ya te empuja
como un aullidointerminable…
Con un aullido interminable se puso La Dunham a traumatizar a su Álter Ego Teen, mientras éste corría despavorida.

Dios mío. Oh my God.

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Nina Cosford. “Girls Illustrated”

Personalmente, no termino de entender qué es lo que nos quiere enseñar la Dunham, cuál es la lección De Profundis que nos quiere dar.
Mas no se equivoque nadie, no pretendo atacar a la madre de Girls, Dios me libre, infinitamente agradecidas como estamos, como deberíamos de estar, a la visibilidad positiva que le ha dado a las lorzas y la enfermedad mental entre otras cosas.
Lo que me chirría es que tenga que ser con una maternidad mediante, todas estas conclusiones metafísicas, todas estas grandes hostias de madurez a marchas forzadas como gran broche final de la serie.
Next level. ¿Ahora qué vamos a vivir? La era de Mujercitas. Con churrumbel mestizo que te mete la cabeza en el WC y te obliga a beberte el agua y a tragar, a tragar con lo que toca.

Nos has dejado desamparadas, Lena Dunham. Hija de puta.
Nos has traicionado yéndote a parir como única forma para poder madurar, y madurar como única forma para salir de la eterna adolescencia.
Nos has hecho todo esto en una temporada, sin apenas capítulos para poder prepararnos.
Como la vida misma.

lena bebe

 

¿En qué momento en Producción le dijeron ya no hay pasta? ¿En qué momento se le giró la cabeza a la Dunham y se dijo: por mis ovarios Girls se acaba aquí? Por lo visto ya lo tenía planeado, chapar el chiringuito cuando asomara la cabeza la treintena para estas chicas.
No te lo perdonaremos jamás, Lena Dunham, jamás.
No te lo perdonaremos, que hayas creado la primera serie con aires feministas para preñarte para acabarla. Y sin saber lo que son los 30: una prolongación de los 20 pero en puteadxs.

Y pese al dolor, y al aturdimiento, te llevaremos en el corazón por las mejores escenas de sexo ever.
Por ese culo tan grande y blanco.
Por frases tan grandes para tableros de Pinterest.
Y sobre todo, por ese himno a la familia urbana que es Girls, en las 5 temporadas anteriores: lo mejor de estas chicas es la constelación que sus vidas forman juntas.

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El último grito en frasecita para punto de cruz en redes sociales.

La familia urbana no sólo como una suerte, un preciado milagro, sino como uno de los grandes derechos de la vida fuera del útero familiar… Lo que parece decirnos La Dunham es que no se trata tampoco la gran panacea eternamente. Que ésta familia se trata también de una desestructurada. Que nuestras elecciones son las que son, una serie de sin sentidos que parten en todas direcciones para todos los personajes. Todo esto con una seria ausencia de purpurina rosa.
Sólo grillos que te recuerdan un mantra, un eco: y no hay más. Y no hay más (vuelta de hoja).

Como despedida y homenaje, haría un vídeo fan con una versión de Nina Simone del Just like a Woman de Bob Dylan, con subtítulos de las letras. Pero dejaré aquí la letra, y los fundidos de imágenes los reservo para vuestras ya nostálgicas memoirs de Girls. Que ya las echamos de menos.

(…)
I just can’t fit
Yes, I believe it’s time for us to quit
But when we meet again
Introduced as friends
Please don’t let on that you knew me when
I was hungry and it was your world
Ah, you fake just like a woman, yes, you do
You make love just like a woman, yes, you do
Then you ache just like a woman
But you break just like a little girl

 
P.D: Venga, va: aquí abajo tenéis el video, que seguro que éste os gusta más.

Por C.r. Mariu.