Imagina que estás a punto de caerte por un precipicio y solo te sujetas al filo de la montaña con las manos, que ya te empiezan a fallar. Arriba hay una persona que, en vez que ofrecerte las suyas y salvarte, te dice que sí, que lo hará, pero que esperes un poco más. A ti mientras se te van soltando los dedos, uno a uno, y estás más cerca de caer. ¿Te parece una situación absurda que tendría fácil solución? Pues hablamos de la realidad: ahora mismo hay cientos de personas en riesgo de muerte, y su salvación depende solo de una firma, que no llega. ¿Inaudito? Hablamos de la crisis de los refugiados, el conflicto humano más grave de este nuevo siglo. Personas que han tenido que huir de su país por culpa de una guerra que no entienden y que son rechazados y maltratados en lo que creían la Tierra Prometida. Cuando los humanos nos convertimos en personas de primera y segunda categoría, algo falla. Justo esta tremenda injusticia es la que quieren erradicar decenas de ONGs y asociaciones, de grupos y voluntarios que se dan cuenta de la ineficacia de un Gobierno que no hace el trabajo por el que se le ha elegido, cuidar del pueblo, venga de donde venga. Estos colectivos nos traen un poco de esperanza a una de las situaciones más graves que vivimos actualmente, y con los que podemos solidarizarnos y por supuesto, ayudar. Hoy hablamos con Teresa Fuentes, miembro de la Asociación de Amigos de Ritsona, en un intento de entender este conflicto y con las ganas de contagiarnos de su fuerza en esta lucha.

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Teresa Fuentes en Ritsona. El diario.es

Ritsona se encuentra a 2 horas de Atenas y el ejército griego levantó allí un campamento que iba a alojar, en principio, a unas 600 personas procedentes de Siria e Iraq. Los últimos datos hablaban ya de una población de más de 900 personas, de las cuales un 30% son niños. Las condiciones, si bien ayudan a que los refugiados tengan una mínima dignidad en una estancia de tránsito (que cada vez se prolonga más) no son ni mucho menos aptas para personas vulnerables como ancianos o niños: problemas con el abastecimiento, animales que rondan por las noches, tiendas que se inundan en cuanto llueve…Esta fue la situación que se encontró Teresa cuando llegó a Ritsona. “En agosto de este año viajé a Grecia al campo de refugiadxs de Ritsona junto con 7 voluntarixs independientes más, entre ellos Joaquín Sánchez, miembro destacado en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Estuvimos una semana pero el shock fue brutal, me vine rota, con una mezcla de pena y rabia que me desbordó, a la vuelta decidimos hacer algo para no permanecer impasibles a tanta injusticia y creamos tres voluntarixs de Murcia, Marga, Joaquin y yo, junto con una compañera de Zaragoza, Ester, la Asociación Amigos de Ritsona“. Se propusieron entonces organizarse como asociación y luchar por mejorar la vida de estas personas. Eran pequeños, pero los esfuerzos de los pequeños crean grandes cambios.

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Fotos tomadas con el móvil en el mismo campo.

Sin embargo, tanto Teresa como sus compañeros, por mucho que se informaron antes, no podían imaginar lo que iban a encontrar en Ritsona. “Yo siempre digo que tengo mucha suerte de haber ido, independientemente que me ha cambiado la vida y la forma de verla. Cuando llegamos al campo de refugiadxs todo te llama la atención. El campo está aislado, se encuentra situado en una antigua base militar aérea, en medio de una zona boscosa, a 17 km de la ciudad más cercana, Chalkida, no hay transporte público por lo que si necesitan ir al pueblo más cercano tienen que coger un taxi y pagar 25 euros. Las condiciones sanitarias son escasas, la alimentación que les suministra el ejercito griego es nefasta, comida prefabricada que en muchas ocasiones produce intoxicaciones en el campo, baños portátiles, 3 duchas de agua caliente para todxs lxs residentes… la mayoría son familias con una media de 4 o 5 hijxs, todxs pequeñxs pero también hay adolescentes solos, sus familias invirtieron todos sus ahorros para que ellos pudieran salir, también hay un chico con una minusvalía psíquica que su hermano dejó en el campo y se marchó, vive solo en una tienda de campaña.”

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Fotos tomadas con el móvil en el mismo campo.

Porque aunque la televisión nos muestra los horrores de estos campos, pocas veces nos ponemos en la piel de los refugiados, etiquetándolos como tal y sin entender que hasta hace poco eran ciudadanos de primera, como tú y como yo. “Todxs y cada unx de ellxs han vivido el horror de la guerra: nos contaban que han visto a familiares, amigxs, vecinxs asesinadxs por los militares o las bombas, cuando oían que caían las bombas se reunían todxs los miembros de la familia y se abrazaban por si caía la bomba allí que ninguno quedara con vida. Han sido arrestados ilegalmente en cárceles donde nunca han sabido cual ha sido el motivo para la detención, las mafias han traficado con ellxs y con sus pequeñxs. Han sido amenazados a punta de pistola para que se tiraran de la barcaza cuando llegaban a las costas griegas, ni tan siquiera saben nadar y cuando por fin llegan a la tierra soñada, Europa les da la espalda. Aquí los hacinan en campos de concentración, aislados de todo, sin ningún tipo de información jurídica, sin saber cuánto tiempo durará esta situación. Los campos de refugaidxs eran zonas de paso pero han visto como están pasando los meses y siguen allí, psicológicamente están destrozadxs, se lo notas en las miradas, se pierden en la nada cuando no hablas con ellxs, sin embargo y pese a todo, son tremendamente generosos, amables, nobles y sin un ápice de rencor“.

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El diario.es

Aún sabiendo que el dolor ataca a todas las personas por igual, no podemos dejar de interesarnos por las mujeres del campo. El femenino siempre será un sector en desventaja en cualquier crisis, al violarse sus derechos impunemente en las situaciones más graves, y Teresa nos lo confirma. “Sin duda alguna para ellas es mucho más duro, ellas son las que mueven el mundo, son las que se encargan de todo lo relacionado con las tareas del hogar y el cuidado de lxs pequeñxs, con el inconveniente de vivir en un campo de refugiadxs. Lavan los platos y la ropa agachadas con una manguera en medio del campo, son las que cocinan con leña en las puertas de las tiendas en las que viven, y son las que en esas condiciones tan terribles siguen dando a luz. El campo está lleno de niñxs pequeñxs, muchas de ellas han venido embarazadas y están dando a luz ahora en condiciones infrahumanas, cuando tienen que lavar a los bebés lo hacen en barreños dentro de las tiendas ya que los baños colectivos se encuentran alejados de las tiendas donde viven, nos cuentan que cuando llegan del hospital se pasan con sus bebés meses llorando dentro de las tiendas. El futuro es desolador.

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Fotos tomadas con el móvil en el mismo campo.

Teresa y todos los compañeros de la Asociación de Amigos de Ritsona no han parado ni un momento desde su vuelta a Murcia. Saben que cada minuto es crucial para la supervivencia de estas personas, y se propusieron por ello metas claras. “El principal objetivo de la Asociación es denunciar todo lo que está pasando allí, a través de charlas contamos la realidad de los campos de refugiados, nos acompañan en las charlas Tarek y Zahra, un matrimonio de Damasco que viven en Murcia y que tuvieron que huir con su bebé para salvar sus vidas. Cuando nos fuimos la sensación de abandono es tremenda, la realidad en la que viven y su futuro es desolador, nos dijeron que no los olvidáramos y eso estamos haciendo. Queremos ayudarlos para que sus condiciones de vida sean las mejores mientras que permanezca esta situación. Pero somos conscientes que esto es un parche, queremos que la sociedad se conciencie y exijamos al gobierno que cambie sus políticas inhumanas, que abran las fronteras.” Y una de las principales denuncias en las que se están volcando es en casos como el de Qamar.

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Teresa con otros voluntarios

Qamar es una pequeña siria de año y medio que vivía en el campo pero ha debido ser ingresa en un hospital de Atenas aquejada de una infección respiratoria muy grave. Los médicos le han aconsejado a su familia que no vuelva al campo de refugiados, pero sus opciones se acaban. Abdul, su tío, se puso en contacto con la Asociación en busca de ayuda. “Se nos partió el corazón de la impotencia, algo que aquí solucionaríamos en unos minutos allí es eterno, decidimos denunciar este caso y tomar todas las acciones necesarias para traerla a ella y a su familia a España.” Probablemente has conocido de ella gracias a la campaña que con tanto esfuerzo están llevando a cabo en Change.org y en la que todavía se puede firmar. “Fueron 3 semanas de locura, la burocracia es terrible, recogimos más de 125.000 firmas, llegó a la Asamblea Regional, nos reunimos con el delegado del gobierno que nos mostró su apoyo, tenemos también el apoyo de la alcaldía, CEPAIM se ofrece a acoger a toda la familia en Murcia, las cartas están en los ministerios correspondientes esperando el visto bueno por parte del gobierno central… de momento no sabemos nada, pero no vamos a dejar de denunciarlo públicamente hasta conseguirlo. El informe del médico D. Pedro Menchón es claro, si la niña permanece en ese entorno mucho más tiempo su enfermedad puede ser potencialmente mortal”.

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Qamar 

Y es que la burocracia parece ser la principal traba entre los Gobiernos, como el martes relataba ella misma en el programa de Radio 3 “Coordenadas”. ¿Cómo es posible que con todos los papeles en regla todavía no haya movimientos? ¿Por qué esa lentitud en buscar soluciones cuando se trata de vidas humanas? ¿Por qué esa pasividad de todos nosotros ante una crisis sin precedentes? Lamentablemente, lo explicaban muy bien: los refugiados no dan ni quitan votos, es un tema que no interesa a nadie. “La indiferencia de la sociedad, en general se muestran impasibles ante esta tragedia humana, lo miran desde la distancia no se dan cuenta que nosotrxs podríamos ser los próximos, la única diferencia entre ellxs y nosotrxs se llama petróleo. Lo tenían todo como nosotrxs y de un día a otro lo perdieron todo.”

Rueda de prensa con motivo del reciente viaje al campo de refugiados de Ritsona (Grecia) del sacerdote Joaquín Sánchez. © Nacho García 5/10/2016

Rueda de prensa con motivo del reciente viaje al campo de refugiados de Ritsona (Grecia) del sacerdote Joaquín Sánchez y Teresa Fuentes © Nacho García 5/10/2016

A Teresa Fuentes, la Asociación de Amigos de Ritsona y todas las personas que trabajan en ese campo les mueve el objetivo no abandonar. Además de su lucha por Qamar, sus acciones son directas y enfocadas al bienestar de la comunidad que allí reside. “Nosotrxs tenemos varias líneas de actuación, una de ellas es mejorar las condiciones generales del campo y conseguir así que su día a día sea más digno. Entre los proyectos que estamos apostando es colocar una antena wifi en el campo para que puedan comunicarse con sus familiares que viven en Siria, ya se les ha acabado el dinero y ni tan siquiera pueden recargar sus teléfonos, queremos poner una “tienda de té” para que puedan tener un lugar de reunión dónde charlar, estar calientes, leer, ver la televisión… ahora llega el invierno y el frío les impide tener un lugar de reunión fuera de sus tiendas. Tenemos un proyecto maravilloso para las mujeres, se trata de poner unas máquinas de coser para que ellas cosan unas bolsas de tela y las podamos vender en diferentes comercios, el dinero recaudado con la venta de las bolsas iría al campo, así conseguiríamos que fueran autónomas y que tuvieran la mente ocupada para no estar todo el día pensando en su futuro incierto. También los peques han empezado a ir al colegio y necesitamos fondos para poder suministrarles una merienda en condiciones.”Hacen faltan muchas manos y también nosotros, incluso desde casa, podemos ayudar. “Son muchas las ideas y proyectos pero necesitamos fondos, la Asociación Amigos de Ritsona tenemos un número de cuenta donde las personas que quieran contribuir pueden hacer una donación. (ES19 0487 0043 4720 0700 5321). Es importante que no seamos cómplices de esta barbarie.” Este es el mundo en el que vivimos y esta es la época que nos ha tocado vivir: no te resignes ante la injusticia, combátela. Gracias a Teresa y a todos aquellos que nos sirven de inspiración.

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Voluntarios y refugiados juntos en Ritsona. El diario.es

Asociación de amigos de Ritsona: CC ES19 0487 0043 4720 0700 5321

Petición Qamar en Change.org aquí.

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*Fotos de El diario.es y aportadas por Teresa Fuentes.