Abrimos la ventana y entran en tromba gafitas de sol de los años 50, unicornios con afilados dientes, pintalabios gigantes, muchas tazas de café y hasta un tórax pop. Crees que es un pattern perfecto para forrar tu carpeta y comenzar un optimista curso nuevo, pero cuidado: detrás de esos dibujos está Ana Müshell, y ya nada es lo que parece. La ilustradora vive su año más explosivo con nuevos proyectos (y recién estrenada tienda online), exposiciones (tienes sus obras en el Kling de Madrid hasta el 3 de octubre) y su nuevo fanzine “Me parece sexy”. Agárrate antes de introducirte en tu universo, porque puede que te duela.

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Ana Müshell (Jerez de la Frontera, Cádiz) vive en Granada y estudió Bellas Artes y Diseño Editorial. Pero lo que escupe en sus dibujos difícilmente se puede aprender en una escuela. Con un estilo especial y reconocible crea mujeres, las que abruman su obra, extasiadas en unos conflictos tan cotidianos y a la vez terribles que han encontrado la empatía de un buen número de seguidoras. Y es que su universo, que bebe de la cultura pop, el fanzine y los rápidos garabatos noventeros no suena a alegre melodía de “Salvados por la campana”. Entremedias se cruza la ansiedad, la depresión y el miedo existencial en un mundo en el que hay que machacarse los orfidales para poder seguir devorando sin pausa series del Netflix y vídeos de Instagram.

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Esas chicas que sufren y a la vez son pequeñas diosas que abren resquicios a seguir adelante con esperanza, son los iconos de Müshell. Colaboradora habitual de revistas, blogs y editoriales (Junkie Python y el Doppelgänguer de Kai Corvus, en Fritanga FanzineLa Bella Varsovia La Viajera), es con María Mercromina de la mano con quien consigue su proyecto más hermoso: “No te va a doler. Con Müshell a los mandos de la ilustración y Mercromina poniéndole letra en forma de poemario millenial, “No te va a doler” es un cocktail perfecto de indecisiones varias y sketches existenciales con mucho humor, ironía y un poquito de nostalgia.

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Autorretrato de las creadoras y una de las obras de su página.

Müshell nombra entre sus influencias “la obra de Marina Núñez, la pintura de Tamara de Lempicka, y la obsesión de Yayoi Kusama. También me gusta ver, cómo desarrollan sus trabajos Ana Galvan o Julia Pott, entre otras.” Toda esa amalgama ahora también se puede ver en “Me parece sexy“, su nuevo fanzine creado a partir de la colaboración colectiva de sus seguidores acerca de qué era sexy para ellos. Sobre esos pensamientos pixelados, la artista pone imagen a golpe de paleta digital o grafito, con esos trazos negros que adoramos y que son marca de la casa, indispensable, para delinear un lindo gatito o la misma ansiedad por el miedo a la muerte. La genialidad en el siglo XXI consiste en saber convivir con ambas, y con Müshell hemos encontrado nuestro manual de instrucciones.

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